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Archivos Mensuales: enero 2012

LOS CONSEJOS QUE NADIE ME DIO (III)
Hoy voy a ser breve: sólo un consejo: no demos por sentado que conocemos el significado de las palabras. Hay un error semántico que cada día se comete más. Me refiero a la confusión que existe entre los verbos “oír” y “escuchar”: actualmente se utiliza mucho el “escuchar” con el sentido de “oír”, y no es correcto.

La regla para saber cuándo utilizar uno u otro es fácil: “escuchar” es a “oír” como “mirar” es a “ver”.

“Escuchar” implica voluntad de oír algo; “oír” es simplemente lo que hacen nuestros oídos por el hecho de existir; de forma semejante, “mirar” implica la voluntad de querer ver algo, y “ver” es lo que hacen los ojos cuando están abiertos.

No decimos “he mirado un accidente”; decimos “he “visto” un accidente”; por lo mismo, no puede decirse “he escuchado una explosión”, o un ruido; en todo caso diremos que lo hemos oído (o hemos sentido, o percibido: hay muchos verbos, ¿por qué emplear “escuchar” y encima emplearlo mal?).

Hace unos pocos años este error no se cometía pero hoy es raro el escritor o el locutor que no lo comete. ¿Os habéis fijado la de veces que se pronuncia el verbo “escuchar” en cualquier emisora de radio o de televisión, la mayoría de las veces mal empleado? Lo mismo ocurre con los libros y periódicos: yo me pregunto por qué las editoriales no tienen un corrector de estilo que evite que se impriman tales burradas.

El escritor tiene que amar las palabras, conocerlas a fondo y utilizarlas con propiedad. Se supone que los escritores somos los vigías del lenguaje; si el lenguaje es nuestra principal herramienta de trabajo tenemos la obligación de conocerlo a fondo para no empobrecerlo; hay que utilizar mucho el diccionario.


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